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Y día a día se vacía mi cajetilla.

18/04/2012

Enciendo un cigarro, inhalo y saco el humo.

Enciendo otro cigarro, inhalo más profundamente y tardo en sacar el humo.

Intento aprovechar ese momento de paz que tengo cuando fumo y repaso en mi cabeza todo lo que me preocupa.

 

Hay demasiado que me preocupa, demasiadas cosas rondando mi cabeza, demasiados pensamientos, ideas, sueños, en fin… mi mente es un completo revoltijo. Pero cómo puedo quejarme, se muchas cosas que otras personas no, datos curiosos como por qué el cielo y el mar son azul, datos inútiles como patrones de las personas que pasan frente a mi mientras me siento a observarlas.

Hay tantas cosas pasando por mi cabeza que no me sorprende que la gente encuentre difícil entenderme. Pero realmente no necesito que nadie me entienda si puedo entenderme yo misma. El problema es que a veces no me entiendo, y eso me preocupa.

Estas dos semanas han sido las más difíciles de mi vida, ¿por qué? quizá se pregunten, pues simple y sencillamente porque mi mente de repente tuvo la brillante idea de repasar todo aquello que está guardado en mi mente, y cuestionar absolutamente todo de mi vida.

Tantas ideas incompletas, tantas oportunidades perdidas, tantos ‘quizá’ o ‘que tal si’ atorados en mis recuerdos.

Recuerdo un día que estaba en clases y me preguntaron que me pasaba. Es una pregunta difícil, pues me pasan muchas cosas, esa pregunta la entendí más como un ‘quiero saber que te pasa pero solamente si es algo tonto y sencillo que pueda arreglar con una frase motivadora’. ‘Nada’ respondo y a veces hasta yo me lo creo, es la ventaja de que uno aprende a mentir tan bien.

Recuerdo una vez, una vez que realmente quería hablar con alguien y dejar salir todo, solo necesitaba un minuto de su tiempo para que me escucharan aunque no dijeran nada, solo necesitaba decir lo que sentía y no guardármelo dentro.

-Nada -dije.

-Está bien.

-No en serio, literalmente no tengo nada. No hay nada. Nada. -y efectivamente no tenía nada, porque en aquel momento todo lo que tenía se había perdido, todos mis sueños e ilusiones, todas mis esperanzas y motivaciones. Me había quedado con las manos vacías, no tenía absolutamente nada.

-Ok, te creo -y se me rompió el corazón. Quizá cuando uno miente tanto llega un punto en que todo te lo creen, un punto donde ese ‘nada’ ya no tiene validez. Fue como si la vida me dijera ‘deja de mentir, deja de guardarte todo, hay a quien le importas’ y me sentí obligada a querer ser más sincera conmigo misma. Pero si ya nadie me creía, si con los que sentía la confianza de hablar ya había perdido ese interés de su parte, ¿qué se supone que haga?

A veces encontrar el equilibrio es difícil saben, el equilibrio entre siempre estar diciendo lo que te pasa y lo que sientes y te tachen de dramática y attention whore; y el que siempre te guardes todo y seas una frígida y sin sentimientos.

La gente piensa que porque estás triste o solitaria hay algo mal en ti. Si, quizá me gusta estar sola, pero no me gusta sentirme sola. No pueden encontrar esa ventaja en ciertas cosas ‘malas’.

Como cuando me dicen que soy una pesimista. Y no lo niego, y les digo, como les acabo de decir, que le encuentro su ventaja.

-¿Qué ventaja puede tener?

-Todo el mundo siempre espera lo mejor y cuando no sucede, se decepcionan y se ponen muy tristes. Esa es mi ventaja, siempre espero lo peor, siempre imagino el peor de los escenarios, y cuando algo bueno sucede, puedo ser feliz, pero si algo malo pasa, pues nada, no sucede nada, porque simplemente sucedió lo que esperaba, lo que estaba segura que iba a pasar. Uno se acostumbra, se vuelve algo cotidiano.

Yo se que quizá suena triste, todo eso del pesimismo y que siempre suceden cosas malas, pero como dicen, no puede haber un arcoiris sin un poco de lluvia, aunque en mi caso hallo un gusto exquisito y pecaminoso por esa lluvia.

La gente siempre dice que esperes lo mejor y que hagas todo lo posible para lograr algo, que juegues con el destino. Pero yo no, no creo en eso, creo que siempre hay que esperar lo peor, y que no importa lo que hagas, si algo no esta destinado a pasar, simplemente no sucederá. Creo que nada va a cambiar nuestro destino. Lo que está destinado a ser va a darse y funcionar perfectamente. Claro que no puedes sentarte y esperar que te pongan el mundo en bandeja de plata, necesitas iniciativa y determinación. Si el destino de tu barco es llegar a una isla, no importa cuanto remes, tu barco no cambiará su destino; pero no podrás cruzar el océano si no tienes el valor de perder de vista la playa.

Como dijo Galileo, ‘He amado las estrellas con tanto cariño como para temerle a la noche’. Dejar que algo que te aterra te impida disfrutar algo que amas, es el peor error que puedes cometer.

Por eso también las semanas anteriores fueron difíciles, porque me di cuenta que estaba dejando mis temores apoderarse de mí. Estaba viviendo mi vida para hacer a otros felices, lo cual suelo hacer, suelo ser muy complaciente, me cuesta mucho decir que no, quiero que las personas a mi alrededor sean felices. Pero llegué a un punto donde cierta ‘felicidad’ que les quería dar estaba afectándome tanto que ni siquiera su felicidad podría hacerme al mismo tiempo tan feliz como ellos, y no me podía permitir eso.

Recuerdo la primera vez que vi mis resultados de la UNAM, me había quedado unos 16 puntos abajo del puntaje solicitado para la carrera que quería. ‘Voy a pasar el examen y me iré al DF y seré feliz’ le decía a todo mundo, se notaba mi confianza y mi alegría, ‘de ninguna manera voy a poder pasar el examen, no soy tan inteligente’ me seguí repitiendo por dentro y me hice a la idea de que no iba a pasar. Y cuando finalmente vi que efectivamente no había pasado, ni todo el pesimismo del mundo me hubiera preparado para tal decepción.

Me encerré en mi cuarto y lloré horas hundida en mi almohada. No iba a dejar que mi madre y su ‘te lo dije, te dije no estudiaste lo suficiente’ se atrevieran a humillarme, pues mi decepción era suficiente. Pero la segunda vez, la segunda vez fue diferente, corrí a los brazos de mi madre y encontré consuelo en su abrazo y en sus palabras. ‘No te preocupes, hay una razón por la que no pasaste’ y era al destino al que estaba citando mi madre, al destino en el que tanto creía y del cual no quería dudar. Y no lo hice, acepte mi destino, acepté que no era mi momento, pero no acepté la derrota, porque sabía que llegaría mi momento, y no pensaba perderlo ni dejarlo pasar. Y por eso heme aquí, abandonando la carrera que me recibió con el dolor de mi decepción, pero que tristemente, no me acogió, no hallé alivio en ella, no sanó esa decepción. Y como a aquel amor que no es bueno para ti y debes dejar ir, así la dejo ir, y no soy ingrata, porque la quiero, me dio mucho, la disfruté en la medida que pude. Pero me di cuenta que no podía seguir engañándome a mi misma. No podía llegar a ser completamente feliz siguiendo así. No podría estar tranquila hasta que agotara toda oportunidad de alcanzar esa pequeña felicidad que me iba a dar entrar en la UNAM.

Por eso decidí abandonar la universidad, a pesar de todo mundo juzgándome y criticándome, pero es algo que decidí, no es un ‘me aburrí y quise intentar algo más’, fue un ‘no me sentía feliz, no me sentía yo misma, estaba segura que había algo más para mí y tenía que arriesgarme a encontrarlo’.

Y mi familia pregunta ‘¿Y como estás tan segura que no es lo que quieres? ¿Por qué hasta ahora y no desde Enero?’. Pretenden que tome una decisión en cuestión de minutos, de segundos quizá, que en un instante esté completamente segura de lo que quiero, pero el problema es que a mi me toma tiempo saber que quiero, y no siempre estoy segura. Necesito tiempo para analizar todo, plantear escenarios, cuestionarme realmente cuanto deseo algo y que tan feliz y realizada me sentiré. Y quizá hallen estúpido irme antes de terminar el semestre. Pero si no aprovecho esta oportunidad para irme, de una manera y otra terminaré atada a esto y nunca me podré ir, porque alguien encontrará la manera de hacerme sentir mal y decirme que le entristecería que me fuera o algo y mi voluntad se vendría abajo.

Siempre estoy muy inquieta, siento que no vivo mi vida como debe ser, siento que no aprovecho todas las oportunidades, desperdicio muchas cosas y no alcanzo mi potencial. Dicen que a veces tienes que crear tu propio sol, tu propia luz; pues a veces siento estoy creando más nubes que otra cosa.

Ya ven que les digo que creo mucho en el destino, y me dicen que todo pasará, que eventualmente lo lograré, pero nadie te dice cuanto tardarás o cuanto trabajo costará. Solo te queda hacer todo lo posible y esperar que suceda lo mejor.

Y ya se que estoy vagando, que salto de una idea a otra e irremediablemente lleno este texto de incoherencia. Pero es que uno no puede escapar de sus pensamientos, yo no puedo, y si no escribo ahora lo que siento, lo que cruza mi cabeza, perderé esa idea y nunca podré retomarla y darme cuenta que tan correcta o equivocada estaba. Quizá lo que estoy escribiendo me ayude en un futuro, quizá ayude a alguien , no lo se, solo se que muchas ideas he dejado se esfumen, y si puedo guardar este instante de tanto pensar, será suficiente.

Y hoy se cruzó en mi camino una pregunta. ‘¿Que intentarías hacer si supieras que no puedes fallar?’. Pensé tanto en aquella pregunta, terminé con tantas posibles respuestas, que si pasar el examen, que conseguir un contrato discográfico, que perseguir mi sueño de ser cineasta, que mejorar el país, etc. Pero me di cuenta que quizá lo único que quiero conseguir es ser feliz, porque no importa que haga después o que suceda. Cuando eres feliz nada es más importante, y todo al final va a terminar bien.

Por que ¿esa es nuestra meta en la vida no? Ser felices. O al menos debería de serla. El problema es que confundimos la felicidad con el sentimiento de temporalmente sentirse pues, feliz. Como que mi familia basa su idea de la felicidad en que tanto ganaras en tu trabajo, o que tan buen nivel social tendrás en tu vida, que si tu casa es grande, que se yo. Pero yo, bueno por mi parte mi felicidad la baso en que tan sincera es mi sonrisa.

El día que pueda sonreír y no sentir ningún remordimiento, sabré que realmente soy feliz.

Quiero vivir tantas cosas, pero finalmente, lo único que quiero ser feliz. No quiero morir pensando que nunca hubo un instante en que fuera completamente feliz.

Por eso mismo tengo tanto miedo de crecer, solo soy buena para ser joven.

Mi mayor temor es morir y que a nadie le importe, que nadie se de cuenta. Que mi existencia haya sido tan insignificante que no merezca ser recordada. Por eso quiero hacer feliz a la gente, por eso los pongo primero que a mi e intento siempre ayudar a todos. Quizá suene egoísta, pero quiero que la gente se de cuenta de lo increíble que soy, porque se que lo soy, no importa lo mucho que luego me odie o me diga que soy patética. Se que tengo mucho bueno dentro de mi, y quiero que la gente lo note, se de cuenta del potencial que tengo, y así, si alguna vez se alejan o me pierden, quiero que se den cuenta y se digan a sí mismos ‘era una chica increíble, ¿por qué la deje ir?’. Y eso deberíamos hacer todos, ser lo mejor que podemos, que la gente note todo lo maravilloso que tenemos para dar, que cuando nos deje alguien se de cuenta de lo mucho que ha perdido, que se arrepienta, que la gente nos aprecie. Y eso no es egoísta, porque tanta cosa bella en nosotros no se debe dejar pasar, ¿cierto?

No se, sigo divagando, ya me desvié del punto. Lo que quería escribir era precisamente y en pocas palabras, que voy a dejar la universidad, que apenas llevo dos semestres así que no es mucho, pero que la dejo por una buena razón, que es para lograr todo lo que expliqué anteriormente. Quiero ser feliz, y quiero alcanzar esa felicidad. Se que quizá no lo explico bien y suena a una loca idea mía, pero pues, así comienza todo, como una loca idea, una idea que poco a poco va tomando forma y se va volviendo perfecta a su manera.

La gente exagera cuando dice que elegir carrera es la decisión más importante de tu vida. No importa lo que estudies, siempre puedes terminando haciendo algo que te hace realmente feliz, siempre puedes darte cuenta que no es tu carrera, siempre puedes darte cuenta que es lo que realmente quieres. Una amiga ha cambiado de carrera 3 veces, ¿está mal? no, solamente no había descubierto lo que más quería. La presión de entrar en una buena universidad o elegir una buena carrera siempre parece atormentarnos a todos, pero no deberíamos darle tanta importancia. Si eliges una carrera pensando que es la correcta, que es lo que quieres y terminas dando cuenta que no, no estás equivocada, en un momento era lo que querías, pero no era lo que querías para toda tu vida.

Lo que quiero decir, es que, todo mundo está haciendo comentarios sobre mis decisiones, que si está bien, que si está mal, que por qué tan repentina, que por qué tardé tanto, que no tengo un futuro claro, etc. Pero la gente siempre lo hará, nos va a juzgar a todos pensando que saben absolutamente todo, que lo entienden, que siempre tienen la razón, pero nosotros tenemos el derecho de tomar las decisiones, por más estúpidas que parezcan, pero elegir por nosotros mismos, y si son estúpidas, bueno, por lo menos nos van a dar una lección.

Enciendo otro cigarro y vuelvo a inhalar profundamente, ese sentimiento de tranquilidad que me brinda cada exhalación, ese humo que se lleva el viento junto con todas mis preocupaciones. Por eso me gusta fumar, porque amo el sentimiento que me trae dejar ir el humo junto con todos mis problemas, amo ese sentimiento de paz que, aunque sea por un instante, me brinda este dulce vicio.

Me gusta pensar que mientras más obstáculos se te presentan, mientras más decepciones enfrentas, mientras más dolor debes de soportar; mayor es la recompensa al final. Y si es así, bueno, tal parece que el futuro me depara una vida llena de felicidad, solo hay que aguantar un poco más.

~BlastaDiamond

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2 comentarios leave one →
  1. 28/04/2012 12:25 AM

    André Comte de Sponville, filósofo francés contemporáneo, describe a la felicidad como sinónimo de desesperanza. Si no basas tu felicidad en los resultados que puedas obtener, que son factores ajenos a ti, tienes más posibilidades de ser feliz. La decisión está tomada, entonces adelante. Los difícil no ha ni comenzado corazón. Saludos.

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  1. Last nite, she made a shirt (8) | Mucha nebulosa y poco universo

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